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A fin de comprender mejor el monzón conocido como viento estacional, un científico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encabezará un proyecto que usará redes GPS para estudiar dicho fenómeno en el norte de México.

El diseño a cargo del investigador del Centro de Ciencias Atmosféricas (CCA) de la UNAM, David K. Adams, tiene como objetivo instalar antenas de Sistema de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) de alta precisión en Sonora, Sinaloa y Chihuahua.

A través de dichas antenas, los especialistas podrán estimar la cantidad de vapor de agua en la atmósfera en diferentes puntos de la región y así ayudar a la comprensión del ciclo hidrológico.

Los científicos también podrán entender la influencia que tienen las fuentes locales y distantes de vapor de agua que generan las lluvias, así como ayudar a predecir eventos meteorológicos severos, también, favorecerá el monitoreo de las condiciones climáticas de la región.

“El tipo de lluvia que se tiene en esa región es muy parecido al del resto de la República Mexicana, con excepción de la ocasionada por los huracanes”, dijo Adams, en entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“Entonces, podemos utilizar la región para elaborar un modelo de cómo funciona el ciclo hidrológico, el cual también podrá tener aplicación en otras regiones de México”, añadió el especialista.

Las predicciones meteorológicas se realizan a través de modelos numéricos de predicción del tiempo, los cuales agrupan diferentes factores como humedad, presión, velocidad y dirección del viento, explicó el investigador.

Contrario a la idea de Adams, la doctora de la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign, Francina Domínguez, considera que el vapor de agua derivado de la humedad del suelo y transpiración de plantas actúa de forma importante en la precipitación atmosférica.

Domínguez mencionó que uno de los objetivos de las investigaciones es mejorar los modelos atmosféricos para integrar y representar todos los procesos que influyen en la precipitación pluvial, para optimizar los pronósticos de lluvia en regiones semiáridas.

Ante dicho problema, la académica propone un modelo climatológico para la cuenca amazónica que considere la evapotranspiración, influenciados por la presencia de agua subterránea, como componente principal de la lluvia en la zona sur del continente americano.

A pesar de que los resultados no son adaptables en Norteamérica, sospecha que existen regiones en donde los acuíferos subterráneos también afectan en gran medida a la precipitación atmosférica (líquida, sólida o de ambas).

“Los modelos propuestos son específicos para esta región, pues en ella convergen ciertas características: agua subterránea poco profunda, circulación general que mueva el agua a través del continente y el hecho de que la precipitación depende de la humedad del suelo”, destacó.

Sin embargo, para Adams la humedad generada por la superficie terrestre y por la vegetación es secundaria, en comparación con la naciente del mar.

Además, el investigador aseguró que el vapor de agua que produce la lluvia en el noroeste de México proviene del golfo de California, océano Pacífico y en menor grado del golfo de México.

Por lo que subrayó que también se deben considerar diversos factores para el modelado numérico, a fin de decidir con certeza cuáles son los modelos que se acercan más a un pronóstico correcto de las condiciones atmosféricas.

NTX/ICB/LCH

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