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Las personas de todas las edades deben hidratarse con frecuencia con agua simple para mantener la salud de su organismo, especialmente de los riñones, afirmó el experto Ramón Iván de Dios Pérez.

El encargado del servicio de Atención Médica Continua y Urgencias del Hospital de Especialidades del IMSS Jalisco expuso que cuando hace falta el líquido durante varias horas, e incluso días, los riñones se vuelven susceptibles a desarrollar insuficiencia en los casos más severos.

Manifestó que son esos pacientes con insuficiencia renal quienes ocupan el primer lugar en las listas de espera por un trasplante de órganos.

Indicó que dejar de tomar agua es riesgoso, “porque puede generar dos panoramas distintos, uno es el de la lesión renal, mejor conocida como insuficiencia renal aguda.

Esta enfermedad es ocasionada por la disminución del flujo sanguíneo, pues la circulación está condicionada por la cantidad de agua contenida en la sangre.

Añadió que si la persona bebe poca agua, los riñones se ven forzados a continuar con su labor de filtrar, pero sin reserva de agua “puede causar un daño, afortunadamente reversible en muchos casos, con buen pronóstico, porque los riñones tienen una gran capacidad de recuperación, pero si la lesión persiste puede volverse crónica”.

“El segundo panorama ante una severa deshidratación puede ser el aumento en el gasto cardiaco a consecuencia de la pérdida de electrolitos sanguíneos”, manifestó.

Señaló que la carencia de ciertos elementos como el sodio y el potasio pueden conducir a convulsiones, dolores de cabeza, ansiedad, debilidad y pérdida del conocimiento, porque el cuerpo no puede realizar sus funciones básicas.

Destacó que niños menores de cinco años y adultos mayores de 65 años son más susceptibles ante una deshidratación, porque en el primer grupo de edad normalmente no se tiene fácil acceso al agua en casa, por lo que los infantes no pueden consumirla a libre demanda.

Recomendó a los padres de familia brindar a sus hijos agua simple a libre demanda.

Detalló que en el segundo grupo de edad, debido al deterioro natural del organismo, el paciente “pierde el reflejo de la sed, disminuye su necesidad de líquidos como lo hacen sus capacidades visuales, auditivas, cognitivas y sensitivas, motivo por el cual no bebe agua”.

“En algunos casos, el motivo de la deshidratación es el abandono de los familiares, el anciano se encuentra solo y no hay alguien que pueda darle líquidos durante largo tiempo”, expuso.

NTX/HPP/GPG/AEG

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