Riesgos de trabajo, como infectarse con inyecciones y lastimarse la columna por cargar pesado, entre otros inconvenientes, pasan a segundo término en las enfermeras, quienes día a día sirven con amor, paciencia y cuidados a pacientes y sus familiares.

La enfermería tiempo atrás se consideraba como un oficio o una ocupación, pero hoy debido a las reformas a la Ley de Salud los trabajadores de este sector han tenido que profesionalizarse, sin embargo, la piedra angular de la enfermería es aún la vocación de servir a los demás.

Pilar Guevara, enfermera en el área de Cirugía del Hospital General de Cholula, es originaria de esta ciudad y cuida a los enfermos desde hace cuatro años que abrió sus puertas el nosocomio, pero ejerciendo lleva 10 años.

“Considero que no sólo para mí, sino para todos mis colegas, siempre lo más difícil es tener que enfrentar el dolor de los pacientes, y el de sus familiares. El no poder resolver de inmediato sus problemas y sus necesidades”, relató.

Como ser humano, ella también se duele de ver a sus pacientes mal, pero a diferencia de los demás, las enfermeras y enfermeros se preparan psicológicamente para fortalecerse y no flaquear en momentos difíciles y menos frente a los pacientes y sus familiares.

“Yo sola genero conciencia o me pongo a llorar, o ayudo a mis enfermos, y lo más importante es siempre ayudarlos, así que siempre tengo una palabra de aliento para ellos.

“Les inyectamos esperanza y confianza en que su padecimiento pronto disminuirá y pronto serán dados de alta”, enfatizó.

Si bien son muchos los riesgos en esta labor de las enfermeras, cuyo día se conmemora hoy 6 de enero, son más satisfacciones que les deja ayudar a los demás.

Al respecto, Pilar Guevara recordó a un paciente migrante que permaneció por varios meses internado en el Hospital General de Cholula, debido a una complicación en su salud por padecer diabetes mellitus, acidosis y estado séptico.

“Fue un paciente completamente solo, por ser migrante no tuvo un familiar cerca. Yo lo tuve a mi cargo y lo cuide por mucho tiempo y pendiente de su tratamiento; pero un día por la mañana me presenté a trabajar y me dieron la noticia que él ya había fallecido.

“La verdad, me dolió mucho, porque de verdad hice todo lo que estuvo en mis manos junto con los médicos, pero no logramos salvarlo”, relató.

Además de dar el cien por ciento en el cuidado de sus pacientes, las enfermeras también se desenvuelven como psicólogas terapeutas porque logran encontrar las palabras de aliento para los familiares de los internos.

A los pacientes les dan los buenos días, los animan con sus palabras, están al pendiente de suministrarle todos sus medicamentos de acuerdo a las órdenes de los doctores y especialistas; sin importar que reciban malos tratos de los enfermos o de los deudos.

En ese sentido, manifestó que no están exentas de recibir una mala cara o una agresividad

“El reconocimiento más atesorado es la carta y dibujos que una pequeñita de seis años me regaló el día que la dieron de alta. Ella estuvo internada porque un camión de materiales le pasó por encima”, dijo.

Expuso que fue un milagro que sólo resultara con una fractura en la pierna, lesión de la cual pronto se recuperó. En la carta me dibujó, ella se dibujó, me dio las gracias y me dijo que me quería mucho”, refirió, con una enorme sonrisa en los labios.

Pilar, además del cuidado de sus pacientes, se da tiempo para recibir capacitación, cursos de prevención de caídas, manejo del carro rojo y de otros diversos servicios, pues lo que antes era considerado un oficio hoy demandan más preparación, incluso hay maestrías y doctorados para la especialización de enfermería.

“No somos artesanas, pero es un arte lo que las enfermeras hacemos con los pacientes apoyadas por un trabajo multidisciplinario como lo son médicos, radiólogos, anestesiólogos, químicos hasta el personal de intendencia y personal de guardia”, expresó, en entrevista, María Eugenia Pérez Melchor, jefa de Servicio de Enfermeras del Hospital General de Cholula.

“Yo estoy casada con mi profesión, amo lo que hago, disfruto lo que hago”, indicó esta mujer que cuenta con 28 años de ejercer la profesión, de los cuales 25 han sido en este hospital de Cholula donde ha logrado concluir la licenciada en Enfermería, lograr la certificación, ser pediatra y administrativa.

Refirió que este nosocomio está totalmente normatizado, por lo cual las enfermeras también deben de cumplir con las certificaciones, apegarse a la normatividad y lineamientos, cumplir con las metas internacionales, con los indicadores de calidad y saber cómo utilizar los dispositivos de seguridad como lo son la gorra, los guantes, la bata y el cubrebocas, ente otros.

A su cargo están 19 enfermeras y dos enfermeros en los tres turnos, tanto personal de base, formalizado, homologado y por contrato; pero todos con la vocación de servir al prójimo dando lo mejor de sí durante los 365 días del año, pues “un ángel de bata blanca nunca descansa”.

“La carga de trabajo es excesiva, donde en promedio una enfermera se hace cargo de siete a 10 pacientes con cuidado integral, porque ya no hay enfermeras auxiliares.

“Incluso al atender a pacientes en zona intermedia, pero la mayor satisfacción que nos queda es cuando los pacientes nos dan las gracias”, refirió.

NTX/AGB/GPG/VGT

Te puede interesar:

Noticias de agencia y redacción