Ciencia

Tamaño de conductos de los árboles determinan su resistencia al cambio climático

Científicos de México, España, Australia, Brasil, Chile, Ecuador, Estados Unidos e Italia, identificaron que los árboles altos y grandes son más vulnerables al cambio climático porque su sistema de vasos o conductos por el que transportan agua y nutrientes son muy anchos.

Al analizar estudios en 537 especies de árboles y arbustos de distintas zonas climáticas, los expertos reportaron lo anterior y advirtieron que la mortalidad de esta especie es “especialmente preocupante”, ya que son ejemplares monumentales y emblemáticos que acumulan y retienen una importante cantidad de carbono procedente de la atmósfera.

Por lo tanto, argumentaron, la pérdida de los árboles más altos “afecta desproporcionadamente al funcionamiento de los bosques en relación al cambio climático”.

Los hallazgos los publicaron recientemente en una revista científica y los dio a conocer en un comunicado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), una de las instituciones participantes de este estudio que ofrece una base necesaria para predecir y prevenir daños a los bosques ante los climas cada vez más cálidos y secos.

En bosques de todo el mundo, los árboles más grandes y de mayor altura están muriendo como consecuencia del cambio climático, pero hasta ahora se desconocía por qué son más vulnerables a la sequía y las altas temperaturas.

Los árboles transportan agua y nutrientes desde las raíces hasta las hojas a través de un complejo sistema de conductos, las cañerías del árbol, en el que destacan los vasos del xilema. En el caso de las plantas más grandes y de mayor altura, estos vasos tienen el diámetro más ancho para mantener la eficiencia en el transporte del agua y los nutrientes.

“Hemos descubierto que plantas más grandes producen vasos o conductos de diámetro más ancho que permiten mantener la eficiencia en el transporte de agua y nutrientes. Sin embargo, los conductos más anchos son más vulnerables a la formación de embolias como consecuencia de la sequía y, si son intensas, pueden secar hojas y ramas matando a todo el árbol”, explicó el investigador del CSIC Jesús Julio Camarero, del Instituto Pirenaico de Ecología.

Hasta ahora, tanto el tamaño de los vasos como la mortalidad se relacionaban principalmente con adaptaciones al clima.

En esta investigación participan científicos del Instituto de Biología de la Universidad Autónoma de México, además de otras 14 instituciones de Australia, Brasil, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Italia y Nueva Caledonia.

De acuerdo al comunicado, los científicos del Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC son el único grupo español que ha participado, han aportado muestras y datos de árboles y arbustos procedentes de zonas templadas (Bertiz, en Navarra) y de alta montaña (Panticosa, en Huesca).

NTX/MSG

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