Salud

Apoyo de la familia es clave para una fisioterapia exitosa

Más allá de un tratamiento como la fisioterapia, el apoyo moral y psicológico de la familia en conjunto, con una comunicación integral con el terapeuta y el médico, son clave para una recuperación exitosa.

Es por ello por lo que el tratamiento de rehabilitación motriz de una persona que así lo requiera, debe ir acompañado de apoyo familiar para motivar al paciente a recibir y asimilar su terapia, aseguró la jefa de servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Campus Santa Fe del ABC, Paulina Regil González.

En entrevista con Notimex explicó que es común que en el área de rehabilitación, donde los pacientes crónicos van a requerir de un tratamiento a largo plazo, lo más frecuente es el colapso del cuidador. “Y el cuidador es primario y su actitud permea a toda la familia”, aseveró.

Independientemente de la injerencia que un médico y un terapeuta pueda tener con la familia, “si el paciente no quiere trabajar, entonces no podemos avanzar en su recuperación”, es por ello que debe haber una estrategia entre todos los que participan para ayudar a las personas.

La especialista detalló que cuando un paciente no quiere cooperar, lo primero que se hace es platicar con su médico, ya sea geriatra, neurólogo u ortopedista, “para que nos ayude con una terapia cognitiva o conductual, así como con medicamentos”.

Si el caso lo amerita, incluso lo recomendable es tener una sesión conjunta con la familia y con los médicos para ver de que otra manera se les puede ayudar, para lo cual deben elaborar esa estrategia que permita sacar al paciente adelante.

Regil González reconoció que de los pacientes que normalmente acuden a recibir una terapia de rehabilitación física, los de la tercera edad o adultos mayores suelen ser los más renuentes a colaborar.

Es ahí en donde la familia se convierte en el apoyo clave para lograr convencer al paciente de hacer sus ejercicios, además de impulsarlos a esforzarse por colaborar para garantizarle la independencia que de alguna manera no les gusta perder.

Por el contrario, los pacientes más receptivos a los tratamientos de fisioterapia suelen ser los jóvenes y adultos activos de entre 30 y 45 años y que pudieran estarse recuperando de alguna lesión por actividad deportiva o recreativa de alta intensidad.

En ese sentido, afirmó que es precisamente una adecuada consciencia de por qué recibimos un tratamiento terapéutico físico la que va a ayudar al paciente a recuperarse en el menor tiempo posible, ya que de lo que se trata es que “vuelva a su vida normal”.

Sin embargo, suele ocurrir que el miedo, el desconocimiento, o el simple hecho de no querer reconocer que “uno está discapacitado por una situación que dañó nuestro cuerpo” ocasionan que descartemos de nuestra mente la posibilidad de recibir un tratamiento de rehabilitación, por muy pequeño o simple que parezca.

En ese sentido, la especialista advirtió que si cualquier paciente llegara a tener un padecimiento crónico, el mensaje sería “si la rodilla me molesta, a mediano plazo no solo va a ser la rodilla, también me va a molestar el pie y la cadera”.

Es entonces que tenemos que cambiar de mentalidad, para transitar de una medicina curativa a una preventiva, y no se trata de decir “estoy enfermo, discapacitado o ya no sirvo”, sino de acudir para recibir un diagnóstico y en su caso un tratamiento que me ayude a retardar el padecimiento que ha comenzado a molestar.

En el caso del Hospital ABC, la especialista dijo que se tienen programas básicos de higiene de columna o de higiene articular para personas que incluso pudieran no tener mayor problema motriz o dolor.

Aunque parezcan sencillas, las recomendaciones para evitar lastimar las articulaciones y la columna, a la larga se convierten en una herramienta clave para garantizar una calidad de vida digna por más tiempo, agregó.

Pero además, en caso de que el paciente enfrente un problema motriz mayor, la labor es cambiar la mentalidad tanto del paciente como de sus familiares para dejar de ver dicha situación como una limitante absoluta.

En efecto, puede que el paciente ya no pueda moverse como antes, pero “cognitivamente están perfectos. Si se llegara dar el caso de que tuviera afectaciones en el campo cognitivo o funciones superiores como juico o cálculo, lo importante es ayudar a que dichas limitaciones sean lo menor posible”

Es por ello que se debe brindar además una terapia cognitiva, la cual va enfatizada a que el paciente se logre adecuar a su nueva condición de vida para que continúe trabajando y desenvolviéndose.

El objetivo es que lejos de sentirse frustrados, descubran que tienen más opciones para continuar desempeñando de la misma manera que lo hacían y puedan ejecutar sus trabajos más allá de que sus cuerpos ya no respondan como antes.

“Todos los pacientes son capaces de realizar alguna actividad y obvio aquí excluyo a los pacientes que están en estado vegetativo o con mínima conciencia. Pero de ahí en fuera, tener una limitación motriz no es una escusa o un por que no pueden realizar una actividad”, concluyó.

NTX/EGL/MSG

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