México

México coloca hundimiento de subsuelo en catálogo mundial de riesgos geológicos

El hundimiento y fractura del subsuelo son fenómenos cada vez más comunes en el mundo, en especial en grandes urbes que, como la Ciudad de México, tienen una extracción excesiva de agua subterránea y construcción de edificios en lugares no adecuados, alertó la investigadora Dora Carreón Freyre.

Lo que pasa en México, y en otras ciudades y países, es que estamos extrayendo agua subterránea de manera excesiva, y cada vez de zonas más profundas. “Eso tiene fuertes consecuencias, y la principal es la subsidencia”, explicó Carreón.

La subsidencia (hundimiento) y el fracturamiento del suelo, alertó, pueden causar desastres como los que provocan los sismos, las inundaciones y las erupciones volcánicas, debido al efecto que tienen en la degradación de la estructura urbana, pero hasta ahora no habían sido considerados en esta categoría.

La especialista del Centro de Geociencias de la UNAM, destacó que un grupo de científicos que ella encabeza logró llevar este tema a la agenda mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Gracias a este esfuerzo, destacó un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se pondrá al país en el “catálogo de los peligros geológicos que afectan de manera generalizada a varias zonas del mundo”.

Carreón y su grupo de trabajo, impulsados por el gobierno mexicano, consiguieron establecer dicha iniciativa, apoyada por los 36 países que integran el Consejo Intergubernamental del Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO.

“Nos constituimos hace 40 años, y es un gran logro que este fenómeno se reconozca, integrándolo a la agenda de políticas públicas del organismo internacional”, remarcó.

Cuando un país afectado por un fenómeno natural (que puede causar mortandad y daños en la infraestructura) demuestra ante la UNESCO y el Banco Mundial que ha trabajado para mitigar esos problemas, ambas instituciones lo asisten con la gestión de daños y de recursos económicos.

En nuestro país, prosiguió, casi toda la infraestructura está diseñada para extraer el líquido subterráneo. “Necesitamos cambiar el paradigma con las agencias que administran el agua. Es grave que actualmente tenga menos costo un metro cúbico de agua de pozo obtenido a 300 metros de profundidad, que un metro cúbico de agua tratada. Por ahí tenemos que empezar”.

Naciones como Japón son ejemplo de resiliencia ante este fenómeno. “Hace 30 años dejaron de bombear agua del subsuelo; tenían un hundimiento total relativamente pequeño, de 10 centímetros, pero trabajaron en el reúso de agua tratada y en el cuidado de la superficial. Hoy prácticamente no tienen hundimientos”.

La universitaria explicó que una vez que el subsuelo se deforma por la extracción de agua de los poros, no hay vuelta atrás, no es posible volver a rellenar. “No es un material elástico, una vez que se deformó no hay manera de revertirlo”.

A nivel global, el problema de subsidencia y fracturamiento asociado ocurre en Estados Unidos, China, Indonesia, Holanda e Irán. Mientras que en México sucede en la Ciudad de México y urbes del centro y norte como Querétaro, Toluca, Celaya, Morelia, San Luis Potosí, Aguascalientes, Mexicali y Durango.

Enfatizó que como medidas de mitigación “se pueden poner en marcha sistemas alternativos, como hacer más eficaz el tratamiento de aguas, la captación del recurso pluvial y la inversión en mantenimiento de tuberías y drenajes, que generalmente tienen 60 por ciento de eficiencia”.

NTX/NSG/DAP

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