Salud

Un Salto Gigante en la Inocuidad de los Alimentos

Desde el salto a la Luna en 1969 donde se cuestionaba la forma de mantener la inocuidad de los alimentos de los astronautas durante un viaje espacial ya que en los años 60, las enfermedades transmitidas por los alimentos en todo el mundo no eran algo excepcional, hasta los desafíos actuales, el tema de la seguridad alimentaria ha sido un viaje constante. El Codex Alimentarius marcó un hito al enfocarse en la prevención, no en la reacción. ¡Un APPCC que ha cambiado cómo disfrutamos de nuestras comidas y nos mantuvo a salvo! 🚀🍴 #InocuidadAlimentaria”.

En un recorrido histórico que abarca desde los albores de los viajes espaciales hasta los desafíos presentados por la pandemia de COVID-19, la seguridad alimentaria ha permanecido en el centro de la atención mundial. Desde el icónico aterrizaje lunar de 1969 hasta la actualidad, la importancia de garantizar alimentos seguros ha sido una constante, impulsando avances significativos en el ámbito de la higiene alimentaria.

En el apogeo de la carrera espacial, mientras los planes finales para el histórico viaje a la luna se estaban puliendo, surgió un reto que puso de manifiesto la necesidad de mantener la inocuidad de los alimentos en circunstancias extremas. La NASA, en colaboración con la Pillsbury Company y los laboratorios del ejército de los Estados Unidos, se propuso asegurar que los astronautas no enfermaran debido a la comida que consumirían durante su misión espacial. La estrategia adoptada para garantizar la seguridad alimentaria tenía un enfoque de ingenieríaingenieríaril: identificar y abordar los puntos débiles del sistema.

En aquellos años, las enfermedades transmitidas por los alimentos no eran una rareza, tanto en los Estados Unidos como en todo el mundo. A menudo, los problemas se detectaban en el producto final, llegando incluso al consumidor, quiene pagaba las consecuencias.

Sin embargo, un cambio trascendental se produjo: la transición de una postura reactiva a una preventiva. Esta nueva perspectiva revolucionaria, paralela a los logros en la exploración espacial, se tradujo en la creación de los Principios Generales de Higiene de los Alimentos por la Comisión Mixta FAO/OMS del Codex Alimentarius. En Ginebra, Suiza, esta entidad sentó las bases para todas las normas alimentarias relacionadas con la seguridad, promoviendo un enfoque sistémico para evitar, controlar y eliminar la contaminación de los alimentos.

El codificado documento abarcaba la cadena alimentaria desde la producción hasta el consumo, estableciendo las condiciones necesarias para garantizar alimentos seguros y aptos para el consumo. Además, introdujo el enfoque del Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPCC) para gestionar riesgos alimentarios complejos. Este sistema, basado en la ciencia, identifica y evalúa peligros significativos y aplica medidas para controlarlos. A lo largo del tiempo, el APPCC se ha convertido en un pilar global en la garantía de la seguridad alimentaria.

La Comisión del Codex Alimentarius también ha respondido a desafíos contemporáneos. En 2020, se realizó una actualización que aborda la gestión de alérgenos, reflejando la creciente preocupación global por las alergias alimentarias. Además, la distinción en los niveles de calidad del agua según su uso previsto proporciona una perspectiva sostenible en medio de la escasez de agua potable.

Desde la concepción visionaria de estas normas, el conocimiento científico sobre la inocuidad alimentaria se ha convertido en pautas esenciales para la industria y las autoridades reguladoras. El lema fundamental es claro: si no es seguro, no es comida. A medida que los consumidores recorren cafeterías, restaurantes y supermercados, deben recordar que estas normas son una garantía vital para su bienestar. El legado del Codex Alimentarius se extiende incluso más allá de nuestro planeta, asegurando alimentos seguros para todos, incluidos aquellos que orbitan en el espacio.

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